r0ter escribió:La idea de Xisco en punta no era mala, fue una apuesta del entrenador y punto. ¿Que había otras alternativas? Sí, podría haber jugado Jordà de inicio. Pero hay que reconocer que pudo haber salido bien. Sin ir más lejos, en una de las primeras jugadas del partido Juanlu metió un balón a la espalda de Fazio con un desmarque buenísimo de Xisco que no llegó de milagro, y le dejaba solo contra Palop.
En el fútbol no siempre hay una sola opción buena, a veces más de una es la correcta y hay que apostar por alguna. Salió mal, pero la idea de Xisco Muñoz en punta no fue del todo descabellada. Eso sí, el cambio de Jordà, en mi opinión, tenía que haberse hecho antes
Eso es como decir, yo me juego el todo o nada a que la moneda que dé el saque inicial, nada más sacar chuto de lejos a ver si sorprendo al portero y entra y a partir de ahí a defender como bellacos nuestra portería y para eso saco a 9 centrales y un tio que chute fuerte y que será sustituido en el minuto 5 por otro central.
Y va y chutas y pillas al portero santiguándose y la pelota sale rozando el poste. Joder y piensas, no estaba mal pensado, podría haber salido, era tan buena como otras y había que elegir una.
Para mi, ambas, no dejan de ser una paja mental impropias de un equipo de primera.
Si eliges a Xisco en punta, en consecuencia te la juegas a un centro del campo que sepa rasear la pelota y no pones a Xavi torres y a Pallardó (que de entrada creo que esa era la opción correcta aunque luego jugasen fatal ambos), pero el resto del equipo no debe estar diseñado para bombear balones desde atrás ni desde las bandas, ya que salvo algun despiste, Xisco no iba a pillar ni una. Y el Sevilla averiguó enseguida como frenar nuestra "astucia", se limitó a no adelantar la defensa y a presionar a Rubén. Eramos 4 contra 8, Juanlu+Rubén+Valdo+Xisco (no se sumaba nadie más al ataque) contra Fazio+Konko+Escudé+el otro central+ los apoyos continuos en defensa de los 4 centrocampistas del Sevilla que eran más rápidos que los nuestros. Como para seguir jugando al contragolpe. En fín, una pajilla mental digna de olvidar cuanto antes.