Con la muerte de Marcelino Camacho se nos va un sindicalista de los de antes, de principios y de cuerpo entero, que fue capaz de dejar su escaño por estar en desacuerdo con la política del PCE.
Descanse en paz y que le de muchos recuerdos a Carlos Marx, de parte de los que todavía seguimos creyendo que otro mundo es posible.


